IMPERIO ALMOHADE (1121/1147 - 1269)

La cronología del titular parece estar mal, pero está escrita así a conciencia. Y es que, como veremos, tanto la primera como la segunda son correctas.

En el año 1121 comenzó a surgir en el Magreb un movimiento religioso islámico infundada por Ibn Tumart, quien otorgaba una gran importancia a la unicidad de Alá. Esta dinastía bereber, los almohades, consideran herejes a los almorávides por interpretar erróneamente el Corán, y les disputan sus posesiones en el norte de África. A diferencia de éstos, los almohades están más unidos por la fe que por los lazos tribales.

Así que desde muy pronto comienzan a arrebatarles territorios a los almorávides, llegando a atacar Marrakech, la capital en 1130 aunque fueron rechazados. Es sobre 1145 cuando el poder almorávide se desmorona y los almohades les arrebatan posesiones de la Península Ibérica. No obstante, no será  hasta 1147, cuando ``el emir de los creyentes´´ como se había autoproclamado Al-Mumin, consigue abolir la soberanía almorávide e instaura oficialmente el Imperio Almohade tanto a lo largo del Magreb como en los territorios de Al-Ándalus conquistados.

 

 

Y ahora parece que hemos obviado uno de los periodos históricos que nosotros mismos hemos creado: los Segundos Reinos de Taifas. Pero es que, como sabeis, éste no es un periodo glorioso ni amplio para los musulmanes en Al-Ándalus, sino una etapa de disgregación de los poderes, de confusión y división. Las nuevas taifas, algunas independientes del poder almorávide, serán rápidamente conquistadas por el yugo almohades, por lo que hemos impuesto en estas líneas a Al-Ándalus con el nombre del Imperio Almorávide puesto que es realmente el único poder fuerte existente en esta época.

Con el Imperio Almohade cohesionado y la capital en Marrakech van a establecer el centro de operaciones en Al-Ándalus en la ciudad de Isbiliya (Sevilla), ciudad a la que los gobernadores embellecieron y ampliaron magníficamente. Desde allí dirigían el poder en Al-Ándalus, y procedieron a la conquista de las taifas que aún permanecían independientes, consolidando así su poder.

Tuvieron pretensiones incluso de atacar posesiones cristianas, como el ataque que hicieron en 1184 a Satarém (Portugal). Sin embargo, esto, entre otras cosas, motivó que los reinos cristianos peninsulares iniciaran de nuevo un periodo de reconquista militar, y bajo Alfonso VIII de Castilla se produjo en 1195 la batalla de Alarcos, de la cual salieron victoriosos los almohades, consiguiendo mantener así el avance cristiano. Fue este último cuarto del siglo XII el de mayor esplendor para el Imperio Almohade.

A inicios del nuevo siglo o el Imperio Almohade mantiene su hegemonía, llegando a reconquistar Túnez, territorio que había perdido en manos de otras tribus bereberes en 1187. Pero la derrota cristiana en Alarcos propició que el papa Inocencio III proclamase una guerra santa contra los almohades en territorio ibérico por lo que se unieron en esta cruzada casi todos ls reinos peninsulares y algunos extrapeninsulares y se enfrentaron a los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa en el año 1212.

Este fue un hecho decisivo tanto para la historia del Imperio Almohade como, aún más importante, para la de los reinos cristianos de la Península, quienes a partir de entonces abordaron literalmente las posesiones de Al-Ándalus  y anexionaron números territorios, como demuestran las conquistas de Fernando III en Córdoba (1236), Jaén (1246) y Sevilla (1248), o Jaime I para la Corona de Aragón las Islas Baleares entre 1229 - 1235 y valencia en 1238.

Así pues, el mapa de Al-Ándalus a mediados del siglo XIII se conforma únicamente en torno al sur de la península, reducido a Huelva, Cádiz, Málaga y Granada. Los almohades terminaron desapareciendo en la península pero...

¿Qué ocurrió en el norte de África?

Al igual que en A´-Ándalus el Imperio Almohade comenzó a desmoronarse desde las Navas de Tolosa pues los califas que sucedieron a Al-Nasir fueron débiles y no supieron hacer frente a las revueltas bereberes en su propio territorio. Las nuevas dinastías insurgentes, encabezadas por los meriníes consiguieron destronar finalmente a los almohades en Marrakech en 1269 pero que desde 1248 habían gobernado en Fez.

Así terminaba una de las etapas más gloriosas de Al-Ándalus, encabezadas por el Imperio Almohade, pero tras esta, la dominación musulmana no terminó.

Todo continúa con nuevas entradas.

Os esperamos.

BIBLIOGRAFÍA.

-LOPEZ PITA, PAULINA.(2012) Sociedades extraeuropeas Medievales: Islam y Extremo Oriente. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid.

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